Violeta Floriano: “El pan no engorda”

Violeta Floriano es natural de Cáceres. Está licenciada en Ciencia y Tecnología de Los alimentos por la Universidad de Extremadura. Entre otros trabajos ha cooperado con el servicio de endocrinología y cocina en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres y en el programa Perseo “Prevalencia de la obesidad infantil y promoción de la actividad física”. 

Violeta, usted lleva varios años dedicándose a la nutrición en Extremadura ¿Qué papel juega hoy en día el dietista en la salud de nuestra población?
La figura del Dietista-Nutricionista, que hasta hace poco tiempo era casi desconocida, esta ahora ocupando un papel muy importante en el día a día de nuestra población. Nuestra función fundamental es actuar sobre la alimentación y nutrición de la persona, o grupos de personas sanas o enfermas, teniendo en cuenta las necesidades fisiológicas o patológicas, así como también las preferencias personales, socioeconómicas, culturales y religiosas, con el fin de prevenir enfermedades y mejorar la salud y calidad de vida.

¿En qué situación se encuentra la salud nutricional en Extremadura? ¿Nos cuidamos más o menos que el resto de los españoles?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llegado a considerar la obesidad como la “la epidemia del siglo XXI”, por el alcance adquirido y su impacto sobre la morbilidad, la calidad de vida y el gasto sanitario.

Según la OMS, España es uno de los países de la UE con mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad; en España, afecta al 56% de los adultos y al 77 % de los niños y adolescentes; desafortunadamente la región extremeña presenta índices de sobrepeso y obesidad por encima de la media nacional.

Existe un gran desconocimiento sobre lo que es una alimentación saludable, aumentando con ello la preocupación de la población por la nutrición y la relación nutrición-salud, por ello es importante la educación nutricional desde la infancia y adolescencia, con ello evitaremos la aparición de la obesidad, y numerosas enfermedades asociadas a esta. En definitiva “somos lo que comemos”.

Usted ha cooperado en programas de investigación sobre la obesidad infantil. Para todos los padres que nos leen, ¿cómo podemos diagnosticar este trastorno?
La principal herramienta para evitar y reducir la obesidad en nuestra población sería la prevención de la misma en los niños de esta manera este tipo de enfermedad disminuiría cada vez más, por ello al elegir lo que comemos estamos eligiendo nuestra salud. Es importante que los niños adopten formas de alimentación saludables y les enseñen como deben alimentarse, aprendiendo a comer de todo y ya desde pequeños evitar hábitos perjudiciales, de esta manera reduciríamos la tasa de obesidad infantil.

Hay muchos métodos a través de los cuales podríamos diagnosticar la obesidad infantil, el más común es el que se basa en la exploración antropométrica que es el conjunto de mediciones corporales con el que se determinan los diferentes niveles y grados de nutrición de un individuo. El peso y la talla son las medidas más utilizada para valorar el estado de nutrición. La medición debe realizarse siempre en las mismas condiciones, por ejemplo antes del desayuno y después del vaciamiento de la vejiga. Y una vez cogidas tales medidas podremos obtener el Indice de Masa Corporal (IMC), gracias a una sencillo cálculo que consiste en la relación entre el peso en kg y la talla en metros al cuadrado.

Ahora a una vez pasadas las Navidades, ¿cómo podemos combatir los excesos de comida?
En general comemos mal y nos movemos muy poco.  Las navidades se trata de unas fechas donde las comidas son abundantes, abusamos de embutidos, las salsas, los fritos, el jamón, el queso, los dulces, los bombones, el mazapán… En navidad solemos aumentar de peso ya que comemos sin control, y sin orden ninguno; en estas fechas si siguiéramos ciertas pautas nutricionales y algunos consejos podríamos incluso perder peso; el secreto está en compensar lo que comemos y elegir bien, y realizar siempre algún tipo de actividad física, ya sea andar, bailar, nadar

En cuanto a comidas los primeros platos podrían ser a base de ensaladas, verduras a la plancha, puré, crema de verdura.  Segundos platos a base de proteínas saludables: carnes, pescados, soja, cocinados siempre de forma sana, ya sea al horno, hervidos, a la plancha. Evitar el consumo de alimentos refinados (fritos, dulces, zumos envasados) y sustituirlos por frutas y vegetales frescos, y productos integrales. No abusar de lácteos enteros, elegir leche, quesos, yogures desnatados.

Hacer uso de infusiones digestivas y depurativas a base de hinojo, diente de león, poleo… para eliminar toxinas y ayudar al organismo a funcionar adecuadamente.

¿Cree en las dietas? ¿Existe alguna dieta milagrosa que nos ayude a perder peso comiendo de todo?
Existen numerosas dietas que prometen adelgazar rápidamente y sin esfuerzo, la mayoría de ellas lo que hacen es disminuir el aporte calórico (dietas hipocalóricas) pero traen consigo riesgos para la salud. Estas dietas no se suelen mantener mucho en el tiempo, no enseñan a comer, con ellas no se logra una educación nutricional y por ello se recupera fácil y rápidamente el peso perdido. Las principales recomendaciones para realizar con éxito una dieta para perder peso comienzan con la reeducación nutricional, enseñar a adquirir unos buenos hábitos alimentarios, que perduren en el tiempo. Como disminuir el consumo de grasas y aceites, evitar  el alcohol, consumir productos ricos en fibra (fruta, verduras, cereales integrales), ingerir alimentos preparados al vapor, horno o a la plancha, evitar el picoteo entre horas, beber abundante agua y realizar ejercicio físico.  Todo ello con la ayuda de un especialista, donde se descarten causas secundarias a la obesidad, haya motivación por parte del paciente, se identifiquen los hábitos de conducta nocivos (ansiedad, picoteo…) y haya un compromiso en la realización de ejercicio físico regular, es posible perder peso y mantener este peso perdido en el tiempo.

¿Qué hábitos alimenticios nos recomienda para llevar un estilo de vida saludable?
El mantenimiento de un peso estable y razonable es signo de que estamos llevando unos hábitos de vida saludables. Para ello es importante saber que la variedad de alimentos garantiza que no haya déficit de nutrientes, no comer en exceso, hacer cinco o seis tomas al días (comer pocas cantidades y frecuentemente a lo largo del día), beber diariamente 1.5 litro de agua, comer despacio y masticando bien, utilizar aceite de oliva, aumentar el consumo de fibra (legumbres, verduras, hortalizas…) evitar rebozados y fritos, llevar una vida activa y realizar ejercicio físico.

Para terminar, ¿cuéntenos un alimento básico que no debería faltar nunca en nuestra mesa?
El alimento que no debería faltar en nuestra mesa podría ser un trocito de pan, ya que el pan no engorda, lo que engorda es con que se coma. Los principales factores que conducen a la obesidad son la ingesta de grasas y hábitos de vida sedentarios, y no el consumo de hidratos de carbono, como el pan.

De hecho, más de la mitad de las calorías ingeridas debe provenir de los hidratos de carbono de nuestra dieta. Hay que consumir de 4-6 raciones de cereales al día, preferentemente integrales, en forma de pan, pasta y arroz.