10 consejos para disfrutar de la Semana Santa

Durante el periodo de Semana Santa, las ciudades extremeñas de Cáceres, Trujillo, Plasencia y Mérida cobran una importancia especial. Ese misticismo característico se apedrea de nuestras calles a través de las procesiones y distintas actividades.

Sin embargo, no solo de procesiones vive el hombre, y Extremadura ofrece un sin fin de actividades que harán mucho mas placentera y amena su estancia en Extremadura.

  1. Visitar el Centro de Artes  Helga de Alvear: Cualquier época del año es válida para disfrutar del arte, pero si estás en Cáceres por turismo no debes perderte una de las mejores colecciones de arte del mundo en el sector privado. Consta de unas 2.000 piezas, aunque se trata de una colección viva en continuo crecimiento.
  2. Ruta por los Pilones. Aunque los cerezos no estén aún en flor, la primavera es la época del año más recomendada para visitar el valle del Jerte. Una de las rutas más populares es la de Los Pilones, perfectamente señalizada y de dificultad media. Un plan perfecto para disfrutar de la familia y de la naturaleza.
  3. ¿Conocen nuestros vinos ? Cada vez nuestra denominación de origen va teniendo más peso por su calidad y sabor.  Hay bodegas que organizan catas para conocer sus caldos y pasar día agradable con amigos o familiares. Recomendamos las bodegas de Cañalva en Cañamero que elabora vino desde hace tres generaciones en este paraíso natural, junto a la ribera del Guadiana. Donde se pueden catar  los vinos de la bodega acompañados de otros excelentes productos de la tierra: queso y jamón. Otra bodega son Habla  o bodegas Sani 

    Balneario Alange
    Balneario Alange
  4. El Balneario Alange lleva casi doscientos años siendo un referente nacional en turismo de salud, construído sobre unas antiguas termas romanas alimentadas por un manantial único. Actualmente y después de varias remodelaciones el complejo se compone del balneario en si mismo y dos hoteles anexos, el Varinia Serena y el nuevo Gran Hotel Aqualange, creando uno de los mayores complejos turísticos y de salud de toda Extremadura. Mantienen ofertas durante todo el año, para más información, pulse aquí.
  5. No todos los dulces son iguales. Los elaborados en el convento cacereño de las Jerónimas, son 100% naturales y horneados con mimo y dedicación. Se encuentran en el número 6 de la calle Olmos. Merece la pena entrar en el convento y ver el patio interior junto a torno donde estas monjas de clausura venden sus dulces.
  6. Extremadura desde el aire.  Viajar en globo es una manera diferente de acercarte a la naturaleza,  ver Extremadura desde el cielo es una experiencia única. El coste standard es de unos 150€ por persona.  Para mas información, accede a su página web pulsando aquí.
  7. El entorno del Parque Nacional de Monfragüe ofrece un sinfín de posibilidades de descubrir rincones poco transitados si nos desplazamos a cualquiera de las localidades que componen la Reserva de la Biosfera y el Área de Influencia socioeconómica del Parque Nacional. A pie, a caballo o en bicicleta, se puede disfrutar de paisajes de indudable valor natural, cultural e histórico.
  8. Si le apasiona la Semana Santa, no deben perderse 2 de las procesiones más singulares en Extremadura. La procesión del Cristo Negro en Cáceres, que circula íntegramente por la parte antigua, durante la madrugada del Miercoles al Jueves Santo, bajo la única luz de las antorchas y el olor a incienso, creando un atmósfera fúnebre y mística. Otra recomendación es la popular procesión de “la borriquita”, que sale desde la Concatedral de Santa María de Mérida  el Domingo de Ramos.
  9. Dicen que el agua cura todos los males, si además añadimos masajes o tratamientos de belleza, nos podemos encontrar con el producto perfecto: los baños árabes. Esta clase de establecimientos ya han asentado en nuestra tierra en los últimos anos ofreciéndonos salud y bienestar a todos los extremeños. Para más información pulse aquí 
  10. El rito del Empalao se viene celebrando desde tiempo inmemorial en la noche del Jueves Santo. Un ritual que invita al silencio, dado el sacrificio y la devoción. Como es tradición, el Empalao camina descalzo, sobre sus hombros lleva un timón de arado sujeto por una soga de esparto que le envuelve torso y brazos desnudos. Lleva además una enagua blanca que le cubre de cintura para abajo, de la mitad de sus brazos penden un par de vilortas, con tres aros cada una, y una toga, símbolo del Crucificado. Cubre su rostro un velo blanco que sujeta con una corona de espinas, sobresaliendo por encima de la cabeza dos espadas cruzadas.La procesión de cada Empalao camina en silencio. Tras él, el grupo familiar cubiertos con mantas oscuras, uno de ellos porta un farol encendido, el Cirineo. En cada estación del Vía Crucis, el Empalao y sus acompañantes se arrodillan y oran en silencio.

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