Romangordo, la escapada del mes

Hace semanas que quería hablaros de Romangordo. Una pequeña localidad caceraña perteneciente a la Reserva de la Biosfera de Monfragüe y puerta de entrada al Geoparque de Villuercas Ibores Jara. Además de contar un un gran interés ambiental, Romangordo guarda varios secretos que lo hacen único.

Romangordo, el pueblo con más museos

Pequeño pero matón. Romangordo cuenta con  el Centro de Interpretación de la Ruta de los Ingleses y del entorno de la Campana de Albalat, el Eco-museo Casa del Tío Cáscoles y el Taller y Centro de Educación Ambiental de la Casa de los Aromas.  Centros donde podemos divertirnos y aprender al mismo tiempo. Por ejemplo, en La casa de los aromas encontraremos un huerto de plantas aromáticas y medicinales, que nos permitirá disfrutar del verdadero placer de los sentidos. Hay talleres para elaborar jabones, cremas y otros productos para el aseo personal. 

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El centro de Interpretación de “La “Ruta de los Ingleses” recrea la batalla de la Guerra de la Independencia que tuvo lugar el 19 de mayo de 1812, en la que los franceses fueron derrotados por tropas inglesas en Lugar Nuevo (término municipal de Romangordo).  La ruta consta de 16 kilómetros que corresponden al último tramo del recorrido que realizaron 3.500 soldados comandados por el general Hill.

Una visita obligada es a La Casa del Tío Cáscoles,  antiguo hogar del Tío Lázaro y la tía Juliana, conocidos popularmente en el pueblo como Cáscoles. La casa es actualmente un museo, donde se puede apreciar las viviendas típicas de la localidad. 

Imagen perteneciente a romangordo.org
Imagen perteneciente a romangordo.org

Andando por Romangordo

En medio de Romangordo se aprecian casas magníficamente conservadas construidas con pizarra, de la misma manera en que se encontraban hace no mucho la mayor parte de las existentes en muchos de nuestros pueblos . Merece la pena callejear por la Calle Corralones hasta desembocar en la plaza del pueblo, el ágora abierta donde se encuentran el Ayuntamiento y la Iglesia de Santa Catalina. 

Lo que más sorprende de esta localidad son sus murales o trampantojos, una técnica pictórica que intenta engañar a la vista jugando con el entorno y la perspectiva. El pueblo ofrece una interesante “Ruta de trampantojos”.  Una original colección de pinturas en las fachadas de las casas que muestran diferentes actividades de sus vecinos en su vida cotidiana.  Durante la ruta veremos trampantojos de mujeres cosiendo, niños jugando en la calle, la legendaria Ruta de los Ingleses o la mítica fábrica de gaseosa perteneciente a los años 60 situada en el pueblo.