J.R Alonso de la Torre: “Lo gratuito lo acabas minusvalorizando”

J.R Alonso de la Torre
J.R Alonso de la Torre

José Ramón Alonso de la Torre es una persona polifacética, articulista, profesor, escritor, tertuliano, crítico de música y teatro; pero su gran pasión es la de viajero-narrador de historias.  J.R Alonso es un gran conocedor de nuestra historia,  dedica gran parte de su tiempo en  seguir descubriendo aquellos rincones menos conocidos de Extremadura. 

José Ramón, muchas gracias por su tiempo. Usted es de Cáceres de toda la vida, ¿verdad?

Si, nací aquí en 1957 en el hospital 18 de Julio de la calle ronda del Carmen. Desde los 14 a los 44 años estuve viviendo fuera ente Zamora, Salamanca y Galicia. Venía sólo en vacaciones. Creo que hay que salir. Cáceres es una ciudad que oprime y marca mucho; me parece muy importante salir un tiempo. Vivir fuera te da una visión distinta, y vuelves sin presión y sin ataduras.

¿Retrocediendo un poco en su vida, cómo recuerda ese Cáceres de su infancia?

Cuando yo era pequeño Cáceres era una ciudad donde la senda de los elefantes era entre Cánovas y la plaza, allí te encontrabas con tus amigos y tus familiares. Sin embargo, ese Cáceres ha cambiado mucho, ahora puedes estar tranquilamente sin encontrarte con tus antiguos compañeros o amigos mucho tiempo. Cáceres era, digamos que en lo general, una ciudad de funcionarios, una ciudad de jubilados, una ciudad donde todo el mundo se auto-controlaba y eso sigue siendo así en gran parte de la ciudad. Sin embargo, hay unas fuerzas ocultas en el extrarradio, que nadie sabe de donde vienen, que no son cacereños de toda la vida, que tienen otro rollo; yo confió mucho en esa mezcla que hace que te puedas encontrar con gente interesantísima.

Mi abuela siempre comentaba que los extranjeros les hacían fotos cuando iban con el cántaro en la cabeza a por agua. ¿Eran tan grande el choque cultural que teníamos con respecto a nuestros países vecinos?

Cuando yo fui la primera vez a Francia, aluciné. Al entrar en un hipermercado o leer esas revistas, que mi madre luego me reñía, porque salían chicas con el culo al aire (risas) había una diferencia asombrosa. Ahora mismo vas a Francia y no hay diferencia, no hay matices. Con la globalización, puedes hacer todo. Desde Cáceres puedes leer una revista que se hace en Londres y viceversa. En ese sentido se ha abierto todo muchísimo. Por ejemplo, recuerdo en las cenas de navidad, yo venía desde Galicia y eso estaba muy lejos. Este año en la cena de Navidad una sobrina que de Cáceres de toda la vida, ha venido de Dallas, la otra está en Boston estudiando inglés y trabajando en un gimnasio; es todo diferente. Lo que ves ahora mismo por la calle de Cáceres, es lo que ves en cualquier ciudad del mundo .

¿Cuándo dejó Cáceres de ser un pueblo grande?

Fue un proceso lento. Yo eso no lo viví, pero en Cáceres tuvo un momento fuerte con la llegada de la Universidad. La Universidad empieza a cambiar la mentalidad de las personas. También fue emblemático cuando llegaron los centros comerciales a la ciudad, los multicines, el McDonalds y todas las franquicias. Esas instalaciones son indicadores de que una ciudad está creciendo.

La parte antigua es para los cacereños como el salón de las visitas, que sólo se abría en los momentos importantes

Palacio Golfines de abajo
Palacio Golfines de abajo

En pocos meses, el “Palacio de los Golfines de abajo” abrirá las puertas para todo el público. ¿Qué aportará este palacio a nuestro conjunto histórico?

Es un palacio que sorprenderá mucho, alberga documentos muy interesantes. Al turista le gusta entrar en los sitios, visitar los palacios, murallas, jardines. Cuantos más palacios o casas puedan visitar, más tiempo va a estar aquí y mejor se lo va a pasar. En los últimos años se están abriendo cosas muy importantes en la parte antigua. Ahora mismo se ha abierto una cafeteria “Los siete jardines”, que creo que es el lugar de hostelería más bonito de Cáceres. En cualquier ciudad española, su parte vieja, es zona de los cafés, de los vinos. Una cosa que no sucede aquí. La parte antigua es para los cacereños como el salón de las visitas, que sólo se abría en los momentos importantes. El hecho de la apertura de este lugar, junto con la cafetería que va a abrir la Fundación de Mercedes Calles en la Plaza de San Jorge y otros proyectos de hostelería van a hacer que la parte antigua sea una zona vivible, que haya un tráfico de gente continuo.

¿Le parece bien la idea de cobrar por la entrada de museos y monumentos en la parte antigua?

Yo creo que la cultura gratuita no funciona. No se valora. En cualquier ciudad del mundo se paga por todo, es cierto que se valora más si pagas uno o dos euros. Lo gratuito lo acabas minusvalorizando, pensando que es una tontería .

Uno de sus libros se titula “366 paseos por Extremadura”, donde el objetivo era dar a conocer los lugares más desconocidos de la tierra. ¿Cuánto tiempo le llevó hacerlo? ¿Qué es lo que más le ha sorprendido?

No me llevó mucho tiempo hacerlo porque eran columnas que había publicado . A mi me gusta seguir re-descubriendo sitios. Ahora mismo escribo en la última página del diario Hoy con la sección “Un país que nunca se acaba”. Son temas muy variados y una de las partes es recorrer zonas. Estoy descubriendo la zona fronteriza de Portugal. En cuanto llegue a casa me voy a poner a escribir sobre Cabeza del Buey, que estuve el otro día y me sorprendió. Una zona preciosa, con una vida muy intensa, pantanos, colinas. Paisajes que parecen de otro planeta. Perderse por pueblos donde no se sabe qué te vas a encontrar, sigue siendo una sorpresa.

¿Llegará Extremadura a poder vivir del turismo en el futuro?

Si, es algo imparable. No sé si lo veré yo, o lo verán mis hijos. Tal y como está la situación, Extremadura va a ser como una especie de vergel, lugar mágico, por cuestiones de paisaje y monumentalidad. Se ha conservado todo tan bien, por haber estado tan marginados durante tanto tiempo, que eso al final se va a acabar imponiendo. Por otra parte, se necesitan comunicaciones más rápidas e iniciativas. Con el castillo de la Mota, los castellanos-leoneses están consiguiendo atraer a miles de turistas, aprovechando el tirón de la serie “Isabel”. Aquí no hemos sabido aprovecharlo, siendo Extremadura fundamental en la historia de los Reyes Católicos. Da la sensación a veces que con tener para sobrevivir ya nos vale. ¿Para qué queremos más? Nos pasa lo mismo con los quesos, los jamones. ¿Para qué vamos a ir a mayores? Todo esto va a cambiar, llegan las generaciones nuevas que con los tiempos que corren, se van a buscar la vida como sea. Ellos tendrán que emprender y crear.

José Ramón Alonso de la Torre escribe a diario la sección “Un país que nunca se acaba” en la contraportada del diario Hoy.

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